Con un cuento maravilloso empieza el encuentro de cada persona venida a este mundo con la vida. Sólo así cada niño empieza a entender y construir en su cabeza el mundo de las relaciones entre las personas y las relaciones con el mundo. ¿Para qué contar cuentos maravillosos a los niños? Parece que es más lógico contar historias reales de la vida. Pero... es verdad que los cuentos son etapas muy importantes de entrenamiento de la mentalidad de cada niño, y tiene la misma importancia que el juego por ejemplo. Como sabemos no hay niño que no juegue, y del mismo modo no hay niño a quién no le gusten los cuentos. Hacen falta años para ver todo el mundo de las relaciones entre las personas, pero los cuentos ayudan al niño a distinguirlas desde los primeros años de vida: aprende qué es la lucha del bien y el mal, que hay generosidad y bajeza, que hay trabajadores y perezosos. Cada cuento lleva dentro algo que le puede servir de ayudar en el futuro. Puede dar un consejo, mostrar la forma de vida, proponer las actuaciones en las situaciones difíciles, enseñarle a amar, a enfadarse, a compartir... Y claro, cada cuento tiene su estilo propio que caracteriza a cada país. Aquí tienes un cuento maravilloso ruso traducido por mi. Espero que os guste.

Bella Katerina.

Érase una vez una familia que vivía en las tierras del norte de Rusia que están bañadas por los tres mares del norte. El marido era un nombre muy bueno y muy trabajador. La mujer era cuidadosa y bondadosa, pero además de eso era una mujer muy bella. La gente de aquel pueblo la llamaban la “bella Katerina”. Vivían muy bien juntos y eran muy felices. Cuando él estaba pescando en el mar, ella estaba en la casa limpiando y preparando la comida. Cuando él estaba cazando en el bosque, Katerina estaba cuidando a sus dos hijos pequeños. Y vivirían así hasta la vejez amándose y cuidándose el uno al otro.

Pero llegó un día un barco mercante de tierras extranjeras, de tierras noruegas. Desde que los marinos de aquel barco vieron a la “bella Katerina”, ya no se hablaba del otro tema en el barco, excepto el de la bella mujer rusa que vivía en el pueblo. El dueño de aquel barco era un comerciante rico noruego, y cuando escuchó estas conversaciones no deseaba más que verla con sus propios ojos. Cuando la vió, se enamoró de ella y perdió la cabeza del amor. Le pidió a Katerina ser su mujer. Tiró monedas de oro a sus pies, pero no quiso la “bella Katerina” ser su mujer: rechazó todas sus monedas y súplicas. Entonces él decidió que si ella no quería estar con él por su propia voluntad, podría llevarla por la fuerza. Los marineros del barco le ayudaron al comerciante a llevarla al barco. Lloró y lamentó la “bella Katerina”, llamó estando a bordo del barco a su marido querido:

                   Amor mío, corazón mío, 
                   Me llevan a la fuerza, contra mi voluntad
                   El comerciante rico noruego
                   “piernas curvas, corazón agudo” (su sobrenombre)
                   Con sus marinos deshonestos.
                   ¡Ven y sálvame!

Cuando oyó el marido el llanto de su querida mujer, dejó su caza en el bosque. Corrió rápido a su casa. Y cuando llegó a la costa, el barco ya había entrado en aguas negras. El marido corría por la costa y suplicaba al comerciante “piernas curvas, corazón agudo” (su sobrenombre) que le devolviera su mujer. Pero el comerciante solo bromeó y se rió a carcajadas. El marido comenzó a tirar con el arco, pero no llegaban sus flechas hasta el barco. Lloró la “bella Katerina” y vio el marido su mirada triste. Volvió a casa el pobre hombre, abrazó a sus hijitos pequeños y les prometió que ellos juntos iban a esperarla y un día ella volvería. Pero no sabía el comerciante “piernas curvas, corazón agudo” que no es posible ni comprar el amor ni hacer querer contra la voluntad.

Regaló a la “bella Katerina” regalos ricos, vestidos bonitos, piedras que brillan, pero nada le alegró. No sonrió y no rió más la “bella Katerina”, solo echaba de menos a su marido y  a sus hijos. Se enfadó de verdad el comerciante, la encerró detrás de tres cerraduras y se fue al mar. Solo puede ahora llorar e imaginar la “bella Katerina” como vive ahora su marido y como crecen sus hijos. Imagina como la hija limpia la casa, como el hijo va por primera vez con su padre a cazar en el bosque. Y está contenta ahora, porque le dice su corazón que es verdad todo lo que imagina. Volvió el comerciante después de tres años más rico que antes. Le tiró a los pies los regalos ricos, pero ni los miró la “bella Katerina” y solo le pidió que la llevara en su barco, aunque fuera una sola vez para solo ver desde lejos su tierra nativa, su costa nativa. Se irritó el comerciante, y  de nuevo la encerró en la casa y se fue al mar. Lloró Katerina y siguió imaginando cómo viviría su familia sin ella. Ve como su marido querido viene cada mañana a la costa a revisar si llega algún barco, ve como la hija cuida a su padre y a su hermano, ve como el hijo trae la caza desde el bosque. Se imagina todo esto la “bella Katerina” y se alegra su corazón.

Volvió el comerciante “piernas curvas, corazón agudo” solo después de seis años. Y ya no puede ahora reconocer a Katerina. Ahora tiene Katerina el pelo gris, los ojos ya no brillan de tantas lagrimas . Y le pide de nuevo llevarla en su barco mercante para solo ver desde lejos sus tierras nativas. Y piensa ahora el comerciante que la separación no puede hacer nada con el corazón que ama. Y él decidió cumplir el deseo de Katerina de ver sus tierras nativas desde lejos. Durante los días y por las noches Katerina está en la cubierta del barco, mira a lo lejos, intenta ver las tierras nativas rusas. Y cuando por fin vio la costa, se echó en el mar desde el barco y nadó. Pero las fuerzas la dejaron. Y se conviertieron sus cabellos en las algas del mar, los collares de su cuello se convirtieron en las conchas, los pendientes se convirtieron en las estrellas del mar. Ahora la “bella Katerina” nada como la “bella del mar” cerca de las costas nativas y canta la canción triste:

                   Me llevó a la fuerza, contra mi voluntad
                   El comerciante rico
                   “piernas curvas, corazón agudo”,
                   Pero no pudo quitarme a mis queridos. 
                   Se rompió de la separación mi corazón,
                   Pero ahora nado siempre cerca de la costa nativa
                   Como la “bella del mar”.

Viene cada tarde a la costa el marido, escucha la canción triste de la “bella del mar” y llora con amargura.

Este cuento pertenece al libro "El tirador de arco de siete años", de la colección de los cuentos folklóricos de la población del Norte de Rusia, aquí tienes la cubierta de este libro:

    

 Espero que te haya gustado este cuento.

 

 

Comentarios  

+1 #1 Mati 15-02-2015 04:09
Muy lindo el cuento, aunque un poco triste. Excelente la página, seguí así.
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