КИСЕЛЬ (se pronuncia en ruso "kisél’") es una bebida típica rusa con mucha historia. Los primeros documentos en los que se nombra esta bebida datan de hace más de 1.000 años, así que, como ves, tiene muchas raíces. Te voy a contar hoy todo lo que sé del kisel y también encontrarás la receta casera de esta bebida por si te apetece prepararla. De antemano te digo que este líquido era uno de mis postres favoritos de mi infancia soviética.

Normalmente mi mamá lo cocinaba  los fines de semana, cambiando los sabores constantemente. Actualmente la gente rusa sigue preparandolo en casa y comprando kisel ya hecho, pero ya no está tan de moda con la abundancia alimenticia del mercado que tenemos. Pero vamos paso a paso. 

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La palabra rusa kisel proviene de las palabras rusas “hacer agriar, hacer fermentar”. Al principio era un plato independiente, no dulce (más bien un poco ácido), a base de harina de centeno, avena, trigo y guisantes. Por su textura era bastantente espeso, un poco pegajoso y gelatinoso. Al kisel con centeno, avena o trigo siempre le añadían miel, mientras que al kisel de guisantes lo acompañaba el caldo de carne. El kisel ruso más popular por entonces (estamos hablando de los siglos X y XI) era el de avena (aparece en las dos próximas fotos). Era bastante dulce y lo comían de dos formas diferentes: cuando estaba caliente usaban cucharas; cuando estaba frío tenían que cortarlo con un cuchillo y acompañarlo con un vaso de leche:

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¿Cual era la receta de este kisel ruso (a base de avena) hace más de mil años? Pues, en un cazo ponían harina de avena, agua y masa madre (que usaban también para hacer pan). Durante toda la noche esta masa fermentaba. Al día siguiente la pasaban por un tamiz y añadían al líquido restante un poco de sal, lo cocinaban, removiendo constantemente. Y ya está, a comerlo en frío o en caliente, añadiendo a tu gusto miel, mantequilla, leche, etcétera.

Como puedes imaginar con el paso del tiempo los gustos rusos cambiaron y la receta se transformó en un plato que recuerdo yo que es un postre dulce de muchos tantos fines de semana de mi infancia rusa. Ahora sí que te voy a contar sobre algo mucho más apetecible y adorable para los niños rusos. Una cazuela llena de kisel... ¡mmmm qué rico!:

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El kisel (actual) es un postre gelatinoso hecho a base de bayas, frutas con almidón de maíz (o patata). Hay una variedad enorme de sabores, empezando desde un kisel de bayas y frutas con almidón de patata hasta un kisel de leche o almendras con almidón de maíz. Es una bebida muy nutritiva con muchas vitaminas. Está especialmente indicado para las personas que sufren acidez súbita, gastritis, úlceras de estómago o duodeno.

Y cada sabor tiene sus propiedades especiales. Te cuento sobre algunos sabores que me son tan familiares:

  • El kisel de arándanos (las bayas negras del bosque del norte de Rusia). Este kisel es contra las enfermedades del tracto intestinal, las enfermedades infecciosas y para la mejora de la agudeza de tu vista. Mi madre lo preperaba especialmente durante otoño-invierno, como un método (casi infalible) contra los resfriados.
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  • El kisel de manzanas sirve contra la anemia, las hipovitaminosis y para mejorar tu digestión. Las chicas que estén a dieta lo usan como un medio dietético.
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  • El kisel de serbas ayuda al hígado y la vesícula biliar, de ahí que sea un diurético muy bueno.
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  • El kisel de guindas es un antiséptico y es bueno contra las enfermedades inflamatorias de las vías respiratorias.
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  • El kisel de arándanos rojos es la mejor bebida contra el resfriado y la gripe.
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Se recomienda tomar un vaso de kisel después de comida picante que puede provocar las molestias estomacales. Y en mi familia un vaso de kisel siempre acompañaba a los comprimidos, porque en este caso los medicamentos no provocan incomodidades (especialmente cuando por estar enfermo no tienes ganas de comer y tienes que tomar alguna pastilla al estómago vacío).

La receta casera de kisel:

1) Necesitamos 250 gramos de puré de bayas o de fruta (es mejor que estén frescas). Para hacerlo, por ejemplo, de arándanos rojos cogemos las bayas bien lavadas y las machacamos usando la batidora de pie (“blender” en inglés). Después pasamos este puré por un tamiz, asi evitando por si acaso algún pedacito de piel, pero no es obligatorio (si lo es en caso de kisel para tus niños pequeños). Para el kisel de manzanas hacemos lo mismo, las lavamos y las machacamos para tener 250 gramos de puré.

2) En una cazuela ponemos nuestro puré, 2 litros de agua, 1-3 cucharas soperas de azúcar y ponemos al fuego. Aparte de nuestra cazuela en un vaso de agua de 100 mililitros disolvemos 1-2 cucharas soperas de almidón. Cuando la cazuela empieza a hervir añadimos gradualmente todo lo del vaso removiendo constantemente. Cocinamos nuestro kisel durante más o menos 10 minutos hasta conseguir la textura gelatinosa, un poco pegajosa y viscosa. Ya está. Podemos servirlo ya en caliente o ponerlo en cuencos pequeños para que se enfrie. Ambas formas son buenas, sobre gustos no hay nada escrito. A mí me gusta más tomarlo en caliente, pero es porque en mi infancia siempre lo hacía de este modo (como un remedio casi infalible durante otoño-invierno contra los resfriados y la gripe). Y ya está, más fácil imposible.

El kisel casero es rico y sano, pero no siempre hay tiempo para hacerlo. En este caso siempre puedes comprar en tiendas polvos solubles para kisel y lo mejor de todo que están a tu alcance durante todo el año y con tantos sabores para elegir. En casa tendrás que disolverlo y poner al fuego hasta consequir la textura deseada. Los precios varian dependiendo de la ciudad de venta y del sabor, como algo orientativo de digo que una caja de kisel de 220 gramos cuesta desde 14 rublos (que son 10 céntimos al día de hoy 5/01/2014: 1€=71 rublos), no es nada caro. Un postre más bien barato y hay tantos sabores.

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También existe la opción que comprar una caja de kisel con sobres (un sobre es una porción o una taza), en este caso no hay que cocerlo al fuego lento durante 10 minutos, pero sí añadir el agua caliente y disolver y listo para beber. Como algo aproximado te doy el precio de este producto de abajo que es un kisel de avena y lino con zanahoria y fructosa (sin almidón) para 10 tazas cuesta 92 céntimos:

http://xn--4-8sba0aqe.xn--p1ai/product/kisel-ovsjano-lnjanoj-morkovnyj-na-fruktoze-150g/

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Hay algunos kisel especialmente pensados para los niños pequeños desde los 3 años que contienen ni más ni menos que 13 vitaminas más calcio y sin gluten, sin conservantes, sin colorantes. Una caja para preparar 10 tazas cuesta 1,55€:

http://www.valetek.ru/product/kisel-valetek-forte

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Y en muchos restaurante de la cocina rusa te pueden servir un vaso de kisel. En esta cadena de Moscú 0,5 litros de kisel te cuesta 1,7€ (al día de hoy 5/01/2014: 1€=71 rublos)

http://www.cafemumu.ru/

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O más fácil todavía comprar kisel en un una botella de plástico o en un vaso grande de plástico, solo que en este caso tendrás que degustarlo en frío, pero está rico de todos modos. Aquí en las fotos, por ejemplo, puedes ver el kisel de frambuesa, de albaricoque, de grosella negra y de ciruelas:

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Un detalle importante más. En la literatura rusa (también en periódicos o en cuentos infantiles) puedes encontrar más o menudo la frase “los ríos de leche y las orillas de kisel”, te cuento lo que significa. Lo decimos así cuando hablamos de la abundancia y la prosperidad de una persona o de la forma de vida que tiene o que quiere tener (pero no siempre puede conseguir). Por ejemplo, puedo decir “Me han propuesto un trabajo que es los ríos de leche y las orillas de kisel”, desde luego no voy a rechazar una oferta así de buena. Un ejemplo más, “Durante nuestra primera cita este chico me estaba deciendo cumplidos sin parar y me prometió los ríos de leche y las orillas de kisel”. Aquí uso esta frase con un poco de ironía dando entender que no creí a esta persona que me prometió una vida sin preocupaciones, llena de todo solo por estar a su lado (pero sin saber nada de mí).

Un hecho más. Las madres rusas cuando están enfadadas con sus hijos en tono amenazador dicen “Te voy a dar kisel” (Я дам тебе киселей, Я накормлю тебя киселём). Lo que desde luego es una amenaza bien clara al niño travieso, no lo va a pegar literalmente, pero castigar sí seguro.

Y por último, no es nada agradable escuchar de una persona que dice que “eres kisel” (en ruso “Ты кисель!”), en este caso te llama “débil de carácter, sin voluntad, abúlico”. Espero que no lo escuches nunca. Saber es poder como dice el refrán español.

¡Rusízate más conmigo!

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